Sorteo del play-off de la Liga de Campeones 2026: Benfica vs Real Madrid – Las claves de la eliminatoria

Partido en Lisboa

El play-off de la fase eliminatoria de la Liga de Campeones 2025/26 ha deparado un enfrentamiento de máximo nivel: Benfica contra Real Madrid, con el partido de ida en Lisboa el 17 de febrero y la vuelta en el Santiago Bernabéu el 25 de febrero. Bajo el formato renovado de la UEFA, estos encuentros de febrero se han convertido en una puerta de alta exigencia hacia los octavos de final, lejos de ser un simple trámite. Esta eliminatoria combina historia, matices tácticos y gestión de plantilla, lo que la convierte en uno de los duelos más atractivos de la ronda.

Una rivalidad europea moderna con historia

Aunque no se trata de rivales tradicionales en el ámbito doméstico, Benfica y Real Madrid comparten una rica historia continental que se remonta a las primeras décadas de la Copa de Europa. Sus enfrentamientos han reflejado distintas etapas del fútbol europeo: las épocas doradas del Benfica, construidas sobre talento formado en casa y disciplina colectiva, y los ciclos constantes de reinvención del conjunto madrileño al más alto nivel.

El nuevo formato de la competición intensifica aún más la narrativa. La fase de liga ha obligado a los grandes clubes a medirse con una mayor variedad de oponentes, dejando escaso margen para el error. El camino del Benfica hasta el play-off exigió solidez ante equipos de mayor coeficiente, mientras que la campaña del Madrid dejó al descubierto algunas vulnerabilidades defensivas pese a su enorme potencial ofensivo.

Existe además un componente psicológico. El Real Madrid sigue siendo sinónimo de experiencia y autoridad en Europa, pero el Benfica en el Estádio da Luz ha demostrado capacidad para incomodar incluso a los visitantes más laureados. El encuentro de ida en Lisboa no será un simple preludio: probablemente marcará el ritmo y la temperatura emocional de toda la eliminatoria.

Presión, jerarquía y el factor febrero

El fútbol europeo en febrero rara vez es sencillo. Los calendarios nacionales están cargados, las lesiones se acumulan y el nivel de forma puede variar tras el parón invernal. Para el Real Madrid, compaginar las aspiraciones en La Liga con la exigencia continental ha requerido una gestión minuciosa de la plantilla, especialmente en las bandas tras la sanción de Rodrygo para ambos partidos.

El Benfica, por su parte, afronta el cruce con la claridad de un aspirante que conoce los márgenes. Su temporada doméstica se ha caracterizado por una estructura defensiva compacta y transiciones rápidas. Frente al centro del campo técnico y el frente de ataque dinámico del Madrid, la disciplina sin balón será innegociable.

El momento del calendario también aumenta la relevancia de los primeros 90 minutos. Una desventaja mínima puede ser gestionable en el Bernabéu; una diferencia de dos goles cambiaría por completo el planteamiento estratégico. En el fútbol europeo actual, el control de los escenarios de partido suele pesar más que el prestigio.

Batallas tácticas que pueden decidir la eliminatoria

Desde el punto de vista táctico, el duelo en el centro del campo destaca de inmediato. La capacidad del Real Madrid para circular el balón a través de centrocampistas técnicos le permite marcar el ritmo, pero la estructura de presión del Benfica ha mejorado de forma notable en las últimas temporadas. Si el conjunto portugués logra interrumpir la salida de balón en zonas avanzadas, podrá generar transiciones peligrosas.

Las bandas también serán determinantes. El Madrid acostumbra a abrir el campo con laterales profundos y extremos que buscan el interior. La ausencia de Rodrygo modifica el equilibrio ofensivo y puede fomentar un juego más centrado. Si el Benfica consigue reducir espacios por dentro, el ataque blanco podría volverse más previsible.

Las acciones a balón parado pueden convertirse en un factor subestimado. En eliminatorias ajustadas, los córners y faltas laterales suelen inclinar la balanza. El Benfica ha mostrado organización y presencia física en estas situaciones, mientras que el Madrid mantiene una amenaza aérea considerable en ambas áreas.

Enfrentamientos individuales a seguir

La atención se centrará en los referentes ofensivos del Madrid y su capacidad para imponerse ante la pareja de centrales del Benfica. El bloque defensivo portugués ha demostrado serenidad bajo presión, pero frenar movimientos de élite durante 180 minutos supone un reto mayor.

En el centro del campo, el choque entre los recuperadores del Benfica y los distribuidores creativos del Madrid puede definir la narrativa. Si el conjunto español dispone de tiempo entre líneas, cuenta con la calidad técnica necesaria para castigar cualquier desajuste. Una presión intensa, en cambio, podría forzar errores poco habituales.

Los porteros podrían desempeñar un papel decisivo. Las eliminatorias de la Liga de Campeones suelen resolverse por uno o dos momentos clave. Con márgenes previsiblemente estrechos, una intervención determinante en Lisboa o en Madrid podría alterar el equilibrio psicológico antes del desenlace.

Partido en Lisboa

Más allá de los octavos: lo que está en juego

Superar esta ronda de play-off implica mucho más que avanzar de fase. Los incentivos económicos, los puntos de coeficiente y el impulso en las competiciones domésticas están en juego. Para el Benfica, eliminar al Real Madrid reforzaría su posición entre los clubes más competitivos de Europa y potenciaría el valor de sus talentos emergentes.

Para el Madrid, una eliminación temprana generaría debate interno. Su identidad está profundamente ligada al éxito continental, y cualquier campaña sin recorrido profundo se interpreta como una oportunidad desaprovechada. La presión en el partido de vuelta en el Bernabéu será considerable.

El panorama europeo en general también influye. El nuevo formato ha incrementado la densidad competitiva, reduciendo la distancia entre gigantes consolidados y aspirantes ambiciosos. Una eliminatoria de esta magnitud en febrero evidencia lo exigente que se ha vuelto el camino hacia la final.

Tendencias previstas en los dos partidos

Se espera cautela en los compases iniciales en Lisboa, con un Benfica que buscará intensidad controlada en lugar de riesgo excesivo. El Madrid, experto en gestionar eliminatorias a doble partido, puede priorizar el dominio territorial sin desprotegerse.

La vuelta en España dependerá en gran medida del escenario. Si el Madrid llega con ventaja, es capaz de controlar el ritmo y obligar al rival a asumir riesgos. Si necesita remontar, el Benfica ha demostrado que puede mantenerse ordenado y contraatacar con velocidad.

En definitiva, el Benfica contra Real Madrid en el play-off de 2026 resume la esencia de las fases eliminatorias actuales: sofisticación táctica, profundidad de plantilla y el peso constante de la historia. A lo largo de 180 minutos, los detalles —disciplina, adaptación y serenidad bajo presión— pueden marcar la diferencia por encima del prestigio.