PSxG, xA y xThreat: métricas modernas del fútbol en términos sencillos (con ejemplos)

Diagrama de xA

El fútbol siempre ha sido un juego de momentos, pero el análisis moderno intenta medir qué conduce a esos momentos. En 2026, tres cifras que verás cada vez más son PSxG (post-shot expected goals), xA (expected assists) y xThreat (expected threat). No son estadísticas “mágicas” que sustituyan ver partidos, pero ayudan a separar la definición de la creación de ocasiones y a poner valor a acciones que no terminan en un disparo. En este artículo explico qué mide realmente cada métrica, cuándo aporta claridad, cuándo puede confundir y cómo interpretarla con ejemplos fáciles y concretos.

PSxG: medir la calidad del tiro después del golpeo

El xG clásico estima la probabilidad de gol en el instante del disparo, usando factores como distancia, ángulo o parte del cuerpo. PSxG va un paso más allá: valora el tiro después del contacto, incorporando información sobre a qué zona va el balón (colocación) y, en muchos modelos, también su velocidad. En la práctica, PSxG se usa para analizar mejor la definición y el rendimiento del portero, porque se centra en la calidad del remate a puerta, no solo en la ocasión previa.

Una forma simple de entenderlo: dos jugadores pueden chutar desde el mismo lugar y con el mismo ángulo, pero uno la manda floja al centro y el otro la coloca cerca del palo o a la escuadra. Su xG “antes del golpeo” puede ser parecido, pero su PSxG cambia, porque el segundo disparo es objetivamente más difícil de detener. Por eso PSxG es útil para distinguir “tuvo una buena ocasión” de “ejecutó un remate realmente peligroso”.

PSxG también ayuda a no sobrevalorar a un portero que se enfrenta sobre todo a tiros mal colocados. Si la mayoría de remates a puerta van a zonas cómodas, el número de paradas puede parecer alto, pero un enfoque basado en PSxG puede mostrar que muchas intervenciones eran de bajo peligro tras el golpeo. En 2026, los proveedores de datos no calculan PSxG de forma idéntica, así que conviene comparar valores dentro de la misma fuente y evitar mezclar modelos distintos.

PSxG en la práctica: definición vs portería (ejemplos trabajados)

Imagina un delantero que chuta desde unos 12 metros, centrado. El xG previo podría rondar 0,30. Si la golpea mal y el balón llega manso a las manos del portero, un modelo de PSxG podría valorar ese tiro a puerta en algo como 0,05, porque la colocación lo hace fácil. En una sola acción se ve la diferencia: la ocasión era decente (0,30), pero la ejecución fue pobre (0,05).

Ahora lo contrario. Misma zona de disparo y xG previo similar, cerca de 0,30, pero esta vez el tiro va ajustado al palo, fuerte y con poco margen. El PSxG podría subir a 0,70 o más porque el portero tiene menos opciones reales. Si el guardameta lo detiene, puedes reconocer una parada de alto nivel frente a un remate difícil, en lugar de tratar todas las paradas como si fueran iguales.

Para porteros, es habitual comparar los goles encajados con la suma de PSxG recibida en tiros a puerta (según el sitio, puede aparecer como una diferencia entre PSxG y goles permitidos). Si un portero encaja menos goles de lo que sugiere el PSxG, puede apuntar a buen nivel de “shot-stopping”, pero siempre con una idea clave: hace falta muestra. Un partido se distorsiona fácil, e incluso varios meses pueden ser ruidosos, así que es mejor usarlo junto con vídeo y contexto (desvíos, pantallas, balones sueltos, errores defensivos).

xA: dar crédito al pase que genera el disparo

xA (asistencias esperadas) estima la probabilidad de que un disparo termine en gol y asigna ese valor al jugador que da el último pase previo al tiro. Si creas una ocasión valorada en 0,40 xG y tu compañero falla, tu xA sigue siendo 0,40. Esto hace que xA sea útil para evaluar la creación de ocasiones sin depender tanto de que el equipo esté definiendo al máximo nivel.

xA también ayuda cuando comparas perfiles con roles distintos. Un extremo que pone muchos “cut-backs” al punto de penalti puede acumular xA alta aunque el equipo no convierta bien. En cambio, alguien puede tener pocas asistencias porque a su alrededor fallan más de lo esperable, no necesariamente porque sus pases sean malos. xA no “demuestra” calidad por sí sola, pero suele hacer la comparación más justa.

Sus límites importan. xA normalmente depende del xG del disparo, así que hereda supuestos del modelo: cómo valora remates de cabeza, presión defensiva, tipo de pase, y otros detalles. Además, xA suele contar solo el pase final, dejando fuera el “pre-asistente”, y puede infravalorar conducciones que rompen líneas antes del último pase. Por eso, conviene leer xA junto a otros indicadores de participación, como acciones progresivas, toques en zonas peligrosas y, cuando exista, métricas de creación secundaria.

xA en la práctica: lo que un creador “merece” por su servicio

Supón que un lateral se incorpora y juega un pase atrás a un delantero a unos seis metros, algo escorado. Si ese disparo se valora en 0,45 xG, el pasador recibe 0,45 xA, se marque o no. A lo largo de diez partidos, repetir ese pase puede sumar 3,0–4,0 xA incluso con pocas asistencias reales, señalando una creación de ocasiones más “repetible”.

Ahora piensa en una “asistencia barata”: un pase horizontal lejos del área y luego el tirador se dribla a dos defensas y marca. Muchos modelos asignarán xA baja al pase final, porque el valor del gol proviene sobre todo de la conducción y la definición, no del pase. Eso no significa que el pasador no haya contribuido, pero evita que el análisis trate todas las asistencias como idénticas en dificultad.

Al comparar jugadores, busca consistencia y contexto. xA alta con pocas asistencias puede reflejar mala suerte o una definición floja del equipo; xA baja con muchas asistencias puede ser una racha de acierto o varios goles desde fuera. En 2026, muchos equipos usan xA en filtros de scouting, pero suelen validar con vídeo: el tipo de ocasión creada (cut-backs, pases al espacio, centros tensos) importa para el encaje táctico.

Diagrama de xA

xThreat: poner valor a acciones que acercan el balón al peligro

xThreat (amenaza esperada) intenta medir algo que las métricas centradas en tiros pueden pasar por alto: el valor de acciones que aumentan la probabilidad de marcar más adelante, aunque no creen un disparo inmediato. Normalmente trabaja por zonas del campo y responde a una idea sencilla: “si el balón llega a esta zona, ¿cuánto aumenta la probabilidad de gol en la siguiente fase?”. Conducciones, pases y apoyos inteligentes ganan valor si mueven el ataque hacia áreas donde el gol es más probable.

Por eso xThreat puede resaltar a jugadores que progresan el juego sin acumular tiros ni asistencias. Un centrocampista que rompe líneas con pases al intervalo puede tener pocos goles y asistencias, pero aportar mucha amenaza porque desplaza el balón de forma repetida hacia zonas de alto impacto. Algo similar pasa con un extremo que conduce hasta línea de fondo: incluso antes del pase atrás, esa acción puede disparar la amenaza del ataque.

xThreat no es una fórmula universal. Algunos modelos son más “por cuadrícula” y otros incorporan más contexto de secuencia. Lo constante es la idea: es un puente entre posesión y tiros, asignando valor numérico a ganar territorio y crear estructura ofensiva. En 2026, este tipo de métricas es habitual tanto en análisis público como en trabajo interno de clubes, y suele funcionar mejor para comparar dentro del mismo modelo: quién incrementa el peligro de forma fiable y desde qué zonas.

xThreat en la práctica: por qué una conducción puede valer tanto como un pase clave

Imagina una jugada por banda a 35 metros de la portería. Un pase lateral apenas añade amenaza. Pero un mediocampista recibe con presión, gira y conduce diez metros hacia el carril interior, obligando a un defensa a salir. Aunque no haya tiro, el balón entra en una zona donde los pases al espacio, los centros rasos y los pases atrás son mucho más viables, y esa conducción suma xThreat.

Otro caso es el patrón de “tercer hombre”. El jugador A filtra a B entre líneas; B devuelve de cara; y el jugador C da el pase definitivo. xA suele premiar solo a C, porque es el último pase. xThreat puede repartir valor a A y B, ya que sus acciones movieron el balón a un estado más peligroso y abrieron la defensa. Es útil para describir cómo se construyen ocasiones más allá del último pase.

Para interpretar xThreat con sensatez, acompáñalo siempre de rol y estilo del equipo. xThreat alta en un lateral puede significar que progresa mucho al último tercio, pero también que el sistema canaliza la salida hacia fuera. Mira mapas (dónde se genera la amenaza), distingue volumen de eficiencia (muchos incrementos pequeños vs pocos saltos grandes) y recuerda que el marcador influye: cuando un equipo arriesga más, cambian los patrones de amenaza.